Librería Gil

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La librería comenzó en el año 1967, fundada por Florentina Soto y Ángel Gil, quienes la impulsaron hasta su jubilación en 1994.

En el momento actual trabajamos cuatro hermanos en cuatro centros de venta diferentes; tres librerías y un centro distribuidor en la ciudad de Santander.

Partiendo de aquella primera y pequeña librería en la que comenzó nuestra madre, de apenas 30 metros cuadrados, queremos mantener el espíritu de aquel principio: continuamos siendo una librería de fondo, con interés concreto en la narrativa, el ensayo y la poesía. Hacemos especial hincapié en el apoyo a las editoriales pequeñas, a las independientes y alternativas, a las hispanoamericanas, fundamentalmente argentinas, chilenas y mejicanas.

En los últimos años han crecido secciones de otras narrativas, como la africana, la árabe, la europea del este, etc. Naturalmente, la nórdica, los viajes y su literatura, la histórica,…Y apoyada por una especial querencia lectora que nos viene de antiguo, la novela negra, clásica y moderna, norteamericana y europea, que cuenta con el apoyo cómplice de un notable grupo de seguidores, con los que intercambiamos información y conocimiento.

Por otra parte, nos hemos especializado en literatura infantil y juvenil, esforzándonos por mantener un fondo amplio y continuo. Buscamos e incorporamos al mismo libros de editoriales extranjeras que por su calidad e interés consideramos que debemos tener y ofrecer a los lectores, con énfasis concreto en los álbumes ilustrados en otros idiomas y en aquellos libros singulares y diferentes que nos atraen y que por ello creemos que también lo harán sobre nuestros clientes. Y el comic, sobre todo la novela gráfica.

Continuamos siendo lo que nuestra madre comenzó; para ella lo más importante era y es leer; leer mucho para poder recomendar. Escuchar y compartir. Servir de transmisión de conocimiento entre los lectores. Y aprender de los demás. Desde primer momento, se asoció al gremio de libreros de Cantabria y posteriormente a Cegal, viajó a ferias y congresos, donde aprendió a comprar, a tener siempre bien ordenados y colocados los catálogos, a montar escaparates, a colocar los libros según su interés. Conoció ciudades y sobre todo a otros libreros que la enseñaron y ayudaron. Adquirió los libros del ISBN y en su momento el primer ordenador.

Hoy nosotros seguimos en la misma línea. Continuamos viajando a los encuentros, cursos, talleres y ferias, nacionales y extranjeras, con el mismo espíritu; buscar y formarnos. Y como antes, continuamos leyendo, recomendando, hablando, escuchando, buscando, … el libro. Pensamos que con ello damos forma y formamos parte del oficio de libreros.

http://www.libreriagil.com

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